Cuando pensamos en una traición solemos imaginar que viene de otra persona.
Sin embargo, existe una forma de traición mucho más frecuente y difícil de reconocer.
La que ocurre cuando dejamos de ser fieles a nosotros mismos.
Sucede cuando ignoramos nuestras necesidades.
Cuando callamos lo que sentimos.
Cuando seguimos sosteniendo situaciones que ya no representan quiénes somos.
La mayoría de las veces esto no ocurre de forma consciente.
Simplemente nos acostumbramos.
Nos adaptamos.
Seguimos adelante.
Hasta que aparece una sensación persistente de desconexión.
Y aunque intentamos resolverla desde afuera, muchas veces la raíz está dentro.
Volver a escucharte no significa actuar impulsivamente.
Significa recuperar una relación honesta contigo.
Porque la confianza personal no se construye pensando diferente.
Se construye tratándote diferente.
Y quizá el primer paso sea dejar de abandonarte.
Prometo serme fiel.