¿Por qué a mí?

“El planteamiento no debería de ser por qué me pasa esto a mí, sino para que me pasa esto, ¿Qué puedo hacer con esto que me sucede?”.

Norma Becerra

¿Te has preguntado en la vida, por qué a mí?

Un día 11 de junio del año 2011 nació mi tercer hijo al que bautizamos con el nombre de Emmanuel Alexander, el nació dos meses antes de mi cumpleaños número 40, todo parecía estar bien, todo se veía norma, sin embargo, yo que soy una persona muy sensitiva pude darme cuenta de que algo no estaba bien, se lo dije varias veces a mi doctora hasta que la duda la hizo mandarme a hacer estudios y pudo constatar que en realidad las cosas no iban bien para mi bebe, así que empezamos a tomar medidas preparándonos como familia para lo que pudiera suceder.

Ya que soy muy amigable había hecho un poco de amistad con la doctora y pude sentir que para ella fue difícil darme la noticia. La noticia fue que podían presentarse diversas situaciones ya que a, Emy, no se le desarrolló su tallo cerebral, tal vez nacería y moriría muy pronto, moriría en mi vientre, nacería con alguna deficiencia, pero al final de cuentas no le daban mucho tiempo de vida, esto me hizo pensar como actuaríamos para cada posible situación, ya que aparte de eso mi esposo trabajaba fuera de la ciudad y lo más probable era que cuando todo esto sucediera el no estuviera conmigo, al analizar todo lo que podría suceder y con dos hijos, una niña de 14 y un chico de 11, sabía que tenía que enfrentarlo “sola” y prepararme para lo que viniera. Así fue como lo planeé y al final de esto mi hijo nació y no por parto natural, y sin darte más detalles el falleció a los 4.5 meses de edad.

¿Y a dónde voy con lo que te estoy contando de mi vida? Quiero decirte que en ningún momento me pregunte ¿por qué a mí? Ya que hacerme esta pregunta era para mí horrible, si es así, horrible ya que significaba que si yo me hacía esta pregunta era como si yo dijera y por qué no le paso a la madre de enfrente, nunca me permití ni siquiera pensar en esa posibilidad ya que yo no era ni mejor ni peor que aquellas otras madres que podían tener a sus pequeños en sus brazos gozando de vida y salud.

Mi mente me decía ¿y por qué a mí no?, quién era yo en especial o que me hacía ser superior a esas otras madres como para pensar ¿por qué a mí?, finalmente lo que sucedía no se trataba de mí, no estaba pagando por nada, solamente fue una situación de la vida que me tocó a mí y a mi familia.

Yo te pregunto hoy ¿y por qué a ti no? ¿por qué no debe pasarte a ti?, te hago este planteamiento ya que sea lo que sea por lo que estés pasando ese pensamiento, ¿Por qué a mí?, no te ayudará a resolver nada únicamente te va a llevar a sentirte peor, nacerá en ti la envidia, dolor, frustración, poco valioso, despertarán en ti deseos y emociones que van a hacer más profunda tu herida.

En la vida muchos de los acontecimientos que no están en nuestras manos no suceden porque seamos malos o buenos, las enfermedades, las muertes solo llegan, solo se presentan porque forman parte de la vida.

Cada persona tiene una historia diferente algunos gozan de una economía abundante y nada les falta, otros siempre están sanos, algunos celebran hasta lo más simple que les sucede en la vida, algunos hoy se despiden de un ser amado que ha dejado este mundo terrenal, otros no pueden ser agradecidos aun teniendo salud, dinero y familia, se sienten vacíos.

Cuando todo va bien en la vida no está presenta la pregunta por qué a mí.

Es natural que una persona disfrute de los buenos momentos que tiene cuando goza de salud con las comodidades suficientes, un ingreso económico que le permite llevar una vida desahogada sin problemas en la que puede planear los viajes familiares o individuales, y puede hasta cierto punto manejar su vida como le guste y plazca. Entonces podría ser que sea muy agradecido por tener todas las áreas de su vida cubiertas satisfactoriamente y siempre se les vea feliz, o puede ser que se olvide de agradecer por las cosas que ha logrado conseguir con sus propios esfuerzos y con la bendición de su creador, y entonces tal vez no pregunta ¿por qué a mí?, ya que parece que en recibir no hay ningún problema.

Pero ¿qué sucede cuando las pruebas de la vida se le presentan, cuando ya no le va tan bien y está perdiendo la estabilidad en su vida, que le lleva a tal grado de decir ¿por qué a mí?, y comienzan a renegar de lo que les pasó y ahora se pasan para ese lado del dolor de saber que a veces las cosas no salen como se quisiera.

¿Cómo obtener paz, y tener fe cuando siento que todo me pasa a mí?

  • Reflexiona, ¿en verdad todo te pasa a ti?, ¿a los demás humanos no les sucede nada?
  • ¿Y analiza tus palabras, qué es todo eso que te pasa?
  • Date cuenta que estás vivo, estás en el mundo y vivir tiene sus retos.
  • Acepta la vida como es, si algo no te gusta y está en tus manos cambiarlo, busca soluciones y si no está a tu alcance resolverlo, es momento de aceptar lo que es y relajarte en espera de que la vida le dé la solución necesaria.

P.D. Mi familia y yo aceptamos lo que no podíamos cambiar y decidimos que el amor por, Emmy, y por la vida sería más grande que el dolor que estábamos viviendo.
Si aplico la pregunta ¿por qué a mí? Porqué debía seguir en el camino en el que estoy ahora.

 Cuando las cosas se salgan de control y no puedas regresar a ti:
Calma, respira pausada y profundamente y repita suavemente en tu interior.

PROMETO SERME FIEL

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